La bicicleta roja y el exprimidor de naranjas

Hoy, ya parece una estupidez hasta decirlo, nos rodean las imágenes. Se dice que el mundo real ha sido sustituido por el mundo de las imágenes, que todo existe para culminar en una fotografía, que nos invade la adicción por confirmar la realidad, por enfatizar la experiencia mediante la obtención indiscriminada de fotografías...

Y en este caos, ya se conoce nuestra particular afición a hacer clasificaciones de lo que no entendemos, no es descabellado distinguir entre dos tipos de imágenes: por un lado aquellas que nos permiten comprobar que existimos, y por otro las que nos certifican de la existencia de los otros. Las primeras tienden a la duración, son esas imágenes que nos recuerdan que una vez fuimos niños, que una bicicleta roja de cuatro ruedas era nuestro juguete favorito, que una vez estuvimos en aquel lugar con tal o cual persona, la persistencia de los ritos familiares, el rostro del que se fue… Las segundas tienen una vida más breve, son las imágenes del mundo, las de las noticias que deciden darnos los periódicos, las de los eventos a los que nunca fuimos invitados, las de las revistas de moda de la temporada pasada, las del último y revolucionario modelo de exprimidor de naranjas…

En la exposición "La bicicleta roja y el exprimidor de naranjas" se muestran conjuntamente estos dos tipos de fotografías con el propósito de invitar al espectador a una reflexión sobre el papel que las imágenes juegan en nuestras vidas, sobre el rol que les aplicamos, sobre el uso que de ellas hacemos y sobre el valor que les conferimos.

Proyecto coordinado por Iñigo Royo

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Palacio Aranburu (Tolosa - Gipuzkoa) Del 16 de Octubre al 17 de Noviembre